Ante el paro, reformas bien explicadas

El paro es la principal preocupación del 80,7 % de los españoles, según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas, de abril de 2013. El 30 de abril había 4.989.193 parados registrados. Es una cifra alarmante, con nombres y rostros de mujeres y hombres de todas las edades. Entre los parados hay vecinos, amigos y familiares; incluso nosotros tal vez estemos en paro, o en riesgo inminente de pasar a esa situación.


Con el paro ocurre igual que con cualquier enfermedad: sin diagnosticar sus causas es imposible adoptar las medidas para combatirlo eficazmente. Si su único motivo hubiera sido la rigidez e ineficiencia de nuestro mercado laboral, la situación habría mejorado sensiblemente tras las reformas laborales de 2012.

Las causas del aumento del paro en España son muchas. Sesudos investigadores y economistas las han analizado. Describir sucintamente una sola de ellas exigiría un espacio mucho mayor que el de este breve artículo, pero no me resisto a dejar de enumerar las más citadas: empleo de baja calidad; economía con bruscas e intensas alzas y caídas; gran crecimiento de la población activa entre 1996 y 2008; destrucción de empleos ligados a la construcción al explotar la burbuja inmobiliaria;sobreendeudamiento de las familias que optaron por comprar su vivienda habitual en lugar de tomarla en alquiler; gran dependencia del turismo y de su demanda inmobiliaria; baja aportación de la industria española al PIB; poquísima inversión en investigación, desarrollo e innovación (I+D); escasa capacidad exportadora; más del 80% del empleo depende de las pequeñas y medianas empresas; la reducción de salarios ha producido a corto plazo una bajada del consumo; las empresas tienenescasos recursos financieros propios y dependen muchísimo de los bancos; la crisis bancaria y la restricción del crédito han matado por asfixia a muchas empresas; fracaso de las leyes de 2004 y de 2010 contra la morosidad, los plazos de pago a los proveedores no se cumplen; sobreendeudamiento de las familias, empresas y Administraciones Públicas, y grandísima dependencia del crédito exterior; política fiscal y de seguridad social destructora de empleo; fracaso escolar; Formación Profesionaldevaluada y ‘titulitis’ universitaria; economía sumergida; y corrupción.

Al contemplar las decisiones del actual Gobierno desde enero de 2012, y las anunciadas al finalizar el Consejo de Ministros del 25 de mayo último, intuyo que dispone de múltiples estudios sobre las causas del paro y que, una vez despejado el fantasma de la quiebra y consiguiente intervención por la Unión Europea, el Gobierno está poniendo en marcha planes para luchar con eficacia contra ellas: reformas profundas del mercado laboral, la Seguridad Social, el sector bancario, el sistema fiscal, la educación, la Formación Profesional y las Administraciones Públicas; Plan de Vivienda 2013-2016 (rehabilitación de edificios, regeneración urbana, promoción del alquiler); programas de emprendedores, nuevas empresas, líneas de crédito para creación de empleo, y para la investigación, desarrollo, innovación, y la exportación.

Sin embargo, echo a faltar en los máximos responsables gubernamentales una explicación amplia y veraz de la situación. ¡La inmensa mayoría de españoles no somos niños! Escuchar la verdad de dónde estamos y del camino a seguir nos facilitaría aceptar las pérdidas y sacrificios actuales, y vivir esta etapa con más esperanza.

Sé que decir la verdad siempre es arriesgado, y más aún en política. No basta con dar unas pinceladas sombrías del panorama actual, ni con apuntar algunas líneas de actuación. Es necesario explicar verazmente -con un lenguaje que podamos entender todos- la situación de la economía nacional y del paro, sus causas objetivas, sin necesidad de ataques ni reproches a gobernantes anteriores, las medidas ya tomadas y sus efectos, y las que habrán de tomarse en las próximas semanas, meses y años; y pasar a la acción, cuanto antes, recabando razonada y razonablemente el apoyo del máximo posible de españoles.

En la dificultad es donde se evidencia la grandeza de las mejores mujeres y de los mejores hombres. Y nuestros políticos, aunque algunos a veces intenten ocultarlo, son mujeres y hombres como todos los demás.

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